El ministerio invisible
- Claudio Auteri Ternullo

- 5 feb
- 1 Min. de lectura

Hay obreros del Reino que nunca aparecen en plataformas, pero su labor sostiene todo lo visible. Son los que interceden, los que limpian las sedes de nuestras iglesias, los que abrazan en silencio o siembran sin esperar aplausos. Ellos encarnan el corazón de Cristo, que siendo REY no buscó el reconocimiento.
Jesús dijo: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.” En el Reino, el valor no se mide por exposición, sino por fidelidad. La vida espiritual tiene la misma lógica que una casa: lo más importante no se ve.
Hay recompensas que no llegan en likes, pero sí en cielos abiertos. Cada acto de servicio invisible deja huellas eternas. El oro más puro no brilla, se refina en fuego.
Si Dios te llamó a lo oculto, no lo veas como una pérdida, sino como confianza. Estás sosteniendo lo que muchos disfrutan sin saberlo. Servir en secreto es reinar con humildad. Y cuando lleguen las recompensas, descubrirás que el aplauso más grande viene de Aquel que siempre te vio.
Bendiciones...



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