El poder de la sinceridad con Dios
- Claudio Auteri Ternullo

- 8 mar
- 1 Min. de lectura

Salmos 51:6
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Nos cuesta ser totalmente sinceros, incluso en la oración. Tememos exponer lo peor de nosotros, como si Dios no lo conociera. Pero la Escritura declara que Él ama “la verdad en lo íntimo”. La sanidad profunda comienza cuando dejamos de disfrazar lo que somos delante de Él.
La oración no es un escenario para aparentar santidad, es un lugar seguro para confesar debilidad. David no solo confesó su pecado, también expuso la raíz: “en maldad he sido formado”. Dios no se escandaliza de nuestra oscuridad; envió a su Hijo precisamente por ella.
Cuando somos radicalmente sinceros con Dios, la culpa pierde poder y la gracia encuentra espacio. Lo que escondemos se convierte en cadena; lo que confesamos se convierte en terreno de restauración.
Oración: Señor, enséñame a ser verdadero delante de Ti. Que nada de lo que soy se quede fuera de nuestra conversación.



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