top of page

La disciplina que sana

Hebreos 12:11


Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.



La palabra “disciplina” suele incomodar. La asociamos con castigo, pero bíblicamente se relaciona con formación. El autor de Hebreos afirma que “ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. La mirada se amplía del dolor al propósito.


Dios no disciplina para destruir, sino para restaurar. A veces corrige nuestras prioridades, otras corrige nuestra autosuficiencia. Lo hace como Padre, no como juez distante. La disciplina revela que Él no es indiferente a nuestro carácter, le importa en quién nos estamos convirtiendo.


Aceptar la disciplina de Dios es creer que su intención es buena, incluso cuando su método incomoda. Es permitir que su mano forme áreas que nosotros nunca tocaríamos.


Oración: Padre, ayúdame a no resistir Tu disciplina. Que pueda ver en ella Tu amor corrigiendo mis pasos y guiándome hacia Tu justicia.

1 comentario


Muy cierto..,Anem.y gracias.Dtb

Me gusta
2026 © Derechos de autor
bottom of page